Hemos olvidado el valor de las promesas, uno promete, da esperanzas y vive de ellas pensando que un día esa persona cumplirá su palabra...
"No voy a irme nunca"
"Siempre estaremos juntos/as"
"Vamos a ser felices"
"Todo va a ir bien"
"Siempre seremos amigos"
Nos las creemos porque generalmente vienen acompañadas de un "te lo prometo" la única palabra que da sentido a toda la frase, como si esa persona fuera a mantener nuestra felicidad a salvo para que nadie pueda herirla, ni siquiera nosotros mismos. Pero olvidamos que hoy en día las promesas no son contratos, no son sagradas e irrompibles...tienen fecha de caducidad, son frágiles y la misma persona que las pronuncia puede romperlas contra el suelo.
Hemos olvidado el valor de las promesas, nos rendimos sin haberlas cumplido, reventamos las expectativas y las ilusiones de las personas que queremos y ellas revientan las nuestras continuamente. Es triste ver que ya nadie sabe como mantener su palabra.
"Una vez le prometió, tu siempre serás mi estrella...y la estrella se apagó"