M. Benedetti
Así lo hicimos, tu con tus prisas y agobios, yo con mis resentimientos y ataques. Uno tiende a culpar al otro porque es lo fácil, devolver el daño, sin entender que en esta guerra no hay culpables. Sabiendo que es más sencillo mantener las distancias, heridas y pensamientos lejos, me voy, porque tu presencia escuece, porque no te comprendo.
A pesar de todo siempre serás el chico de los ojos verdes y el abrazo fácil, el de los besos lentos.